Chapter 6 Lengua de serpiente.

Chapter 6 Lengua de serpiente.

El canto de las aves rompía el silencio de la mañana, y las copas de los árboles, se mecían apaciblemente en el gentil viento. La servidumbre comenzaba su rutina diaria, y corría de aquí hacía allá preparando todo para el nuevo día. El aroma de los pastelitos que se horneaban en la cocina, llenaba los pequeños y los grandes espacios, y Bernadette se sintió nostálgica. Hacía un tiempo atrás, aquella había sido su vida diaria, y así habría seguido si aquella fatídica noche nunca hubiese ocurrido. Los hijos de los sirvientes, corrían alegremente en los jardines de servicio, y nuevamente, aquel doloroso nudo con el que llevaba peleando seis meses, le estrujaba la garganta, y el llanto reprimido, amenazaba con escapar, pero, no iba a permitírselo.

—Pareces demasiado nostálgica, ¿Todo esto te trae recuerdos? Es una pena que ya no seas la señora de este lugar —

La burlona voz de Chiara irrumpió en sus pensamientos. Decidiendo no prestarle atención a esa maliciosa mujer que no había traído más que una sombra de la desgracia a su vida, no se dignó a mirarla y caminó elegantemente hacia los largos pasillos que conducían a su habitación. Chiara se sintió furiosa y ofendida por aquel acto de descortesía e indiferencia. Tomándola del brazo, la forzó a detenerse.

— ¿Quién demonios te crees que eres? No pienses que solo porque has regresado a este lugar, vas a salirte con la tuya, yo soy la nueva esposa de Kendrick y el, estoy segura, en cuanto pueda, te arrojará de nuevo a la calle como aquella noche, después de todo, tú no eres nada, nunca has sido ni serás nada, así que no vuelvas a ignorarme, porque te haré lamentarlo. — amenazó.

Bernadette soltó una risa que hizo que Chiara apretara más su agarre sobre ella. Zafándose, la rubia miró a la castaña directamente a los ojos.

—Debes de estar realmente muy asustada si a pesar de ser la ex esposa de Kendrick, me ves como una amenaza. Tranquila, no tengo ningún interés en tu esposo o en ti, pero si estas tan asustada, ¿Por qué tu o tu esposo no le ordenan a la servidumbre que me saque de aquí? Oh, es verdad, no pueden hacerlo, ya que el pobre Kendrick perdió su oportunidad de ser el próximo Duque de Devonshire, es una lástima, parece que estamos en la misma posición, solo estamos aquí porque Henrick Godric lo permite, que pena por ti — se burló.

Furiosa, Chiara quiso golpear el rostro de aquella mujer a la que tanto aborrecía.

—Eres una… — y alzando la mano, intentó abofetear a Bernadette.

— ¿Qué está sucediendo aquí? — cuestionó Henrick interrumpiendo el momento.

—Henrick, ella me insultó, y yo no puedo permitirlo, después de todo, ella es una… —

—Silencio — ordenó el pelinegro interrumpiendo a su cuñada. — Ya he dicho que a Bernadette Baskerville se le debe el mismo respeto que a mí, así que no te atrevas a levantar tu mano nuevamente contra ella — demandó.

Chiara apretó los puños. Odiaba tener que obedecer a ese miserable que le arrebató el título a su esposo.

—Lo siento, su ducal alteza, pero mis hormonas me tienen enloquecida, y tener que soportar que esta mujer esté aquí…

—Bernadette es mi prometida, no tolerare faltas de respeto hacia ella, retírate — dijo Henrick interrumpiendo nuevamente a Chiara, quien furiosa salió de allí.

—No tenía que defenderme, su alteza, soy perfectamente capaz de defenderme a mí misma — y molesta, Bernadette salió de allí.

Henrick se mostró impávido, sin embargo, descubría que Bernadette Baskerville, no sería fácil.

En sus aposentos, Chiara, completamente furiosa, miraba al próximo Duque dirigirse a los jardines desde su ventana. Todo aquello era insoportable, había luchado incansablemente para sacar de en medio a esa miserable mujer y así convertirse en la próxima duquesa de Devonshire, pero todo, se había venido abajo. ¿Aquello era una mala broma?, la misma mujer de la que logro deshacerse, sería la próxima duquesa si no lograba sacarla de en medio nuevamente. Si Bernadette se casaba con Henrick, aquello, irremediablemente, pasaría, y ella quedaría relegada nuevamente. Tenía que impedirlo, tenía que impedir que esa mujer se saliera con la suya…y claro que lograría volver a sacarla de la vida de los Godric. Agitando su campanilla para llamar a la servidumbre, sonrió.

— ¿Llamó su señoría? — cuestionó una sirvienta solo unos momentos después.

—Tengo un pedido especial para la hora de la cena, nuestra incomoda invitada cenará por primera vez después de mucho tiempo en el castillo, así que, quiero que sea tan especial como debe de ser — sonrió.

En los jardines, Bernadette regaba aquellas rosas blancas que una vez fueron la mayor pasión de anterior Duquesa de Devonshire. No sería fácil estar en aquel sitio, que, en primer lugar, le traía recuerdos demasiado dolorosos. Esa mujer, Chiara Cervantes, era el mismo demonio…pero ella, ya sabía cómo sobrevivir en el infierno.

—Saldré durante un rato, tengo asuntos que resolver — dijo Henrick sacando a Bernadette de sus pensamientos.

— ¿Y eso porque debería importarme? — respondió la rubia con indiferencia.

—He ordenado un banquete especialmente para ti esta noche, quiero darte una adecuada bienvenida, sin embargo, no sé si alcanzare a llegar a tiempo, mis deberes reales, debo cumplirlos — respondió el pelinegro de ojos celestes.

—Insisto, y eso, ¿Por qué debería importarme? Cenare, si es lo que le preocupa su alteza, pero no tengo ocasión alguna que celebrar —

Y alejándose de los jardines, Bernadette no dijo nada más. No creía en la generosidad de su anfitrión, después de todo, era el hermano menor del hombre que arruino su vida. Henrick sonrió, quizás, alguna vez ella bajaría los brazos, pero no la culpaba por no hacerlo. Al mismo tiempo, una sirvienta recogía algo entre los grandes jardines.

La tarde, poco a poco coloreaba sus cielos de rojo, dando paso a la noche. Los sirvientes servían aquella majestuosa cena de bienvenida para la Baskerville, y Chiara Cervantes dirigía a la servidumbre. Con una marcada expresión de aburrimiento, Bernadette bajaba al gran comedor, mientras la mirada de Kendrick Godric se cernía molesta sobre ella.

—Mi hermano no ha llegado aún, así que, cenaras con nosotros, y ya debes recordar las reglas de etiqueta, nadie comienza a comer hasta que el líder de la casa comience a hacerlo, y ausencia de mi hermano, el líder soy yo…

—No me interesa — interrumpió Bernadette a su ex esposo. — Para mí tampoco es un placer cenar con ustedes, así que terminemos esta absurda farsa rápido —

Kendrick apretó los dientes. Bernadette distaba mucho de la muchacha alegre y cariñosa que fue una vez, y ahora también era mal educada.

—Estos meses de mi ausencia te han hecho bastante mal, has perdido la clase — respondió.

Bernadette sonrió. — Por el contrario, Kendrick, he aprendido lo que realmente me importa a mí, y créeme, complacerte no está entre las cosas que me importen — dijo entrando arrogante al gran comedor.

Sorprendido de aquella respuesta, Kendrick, furioso, también entró. Chiara ya los estaba esperando. Rodeados de servidumbre, la pareja de esposos miró retadoramente a Bernadette quien respondió con indiferencia y se sentó primero que ellos. Indignada y furiosa, Chiara alzo la copa de jugo de arándano en sus manos.

—Por obvias razones yo no puedo beber alcohol, pero quiero brindar por Bernadette Baskerville, quien nos ha honrado nuevamente con su presencia, aun y cuando esperábamos ya nunca más tener que volverla a ver, por ti, querida —

Molesto, Kendrick golpeo la mesa. — Esto es intolerable, ¡No tienes que estar aquí! — gritó señalando a Bernadette quien lo ignoro y tomo el tenedor.

Chiara, en ese momento, soltó una risita. Poniendo atención a su plato servido, Bernadette notó como algo se movía velozmente entre la carne. Retrocediendo por inercia y poniendo atención, pudo ver como algunos insectos oscuros, corrían entre ambos platos, y como lo que parecían ser lenguas de serpiente, estaban entremezcladas con la pasta. Entonces, Chiara comenzó a reír más fuerte.

—Bienvenida a Devonshire, Bernadette Baskerville, ¿O debería decir la pordiosera Baskerville?, ten por seguro que recibirás toda nuestra hospitalidad —

Y acercándose a Bernadette, Chiara derramó el jugo de arándanos sobre el blanco vestido de Bernadette, quien se mostró serena ante aquello. Kendrick, divertido por la cruel broma de su esposa, comenzó a burlarse también.

Poniéndose de pie, todos en el comedor guardaron silencio. Chiara, emocionada, esperaba ver que aquella miserable mujer saliera corriendo. Tomando su plato, Bernadette sonrió y depositó el contenido del mismo sobre la impecable comida de Chiara.

—Lo siento, pero mi lengua no es tan viperina como siempre ha sido la tuya, paso a retirarme, buenas noches — y caminando elegante, con su vestido arruinado y el estómago revuelto pero sin mostrar expresión alguna en su rostro, la rubia salió.

Pronto, los sirvientes comenzaron a murmurar, y Chiara se sintió ofendida y humillada. Kendrick, por el asco de ver aquellas sabandijas en la comida de su esposa, salió corriendo al baño. En su habitación, Bernadette se cambió el vestido y no derramo una sola lágrima. Sabía que aquello era el comienzo, y no les daría el placer de verla sufrir.

— ¡Cassio! — gritó a uno de los sirvientes presentes quien se acercó de inmediato. — ¿Aun quedó alguna de las serpientes con vida? — cuestionó furiosa y el sirviente asintió atemorizado. — Bien, quiero que la lleves a mi alcoba, y que la piel muerta de las demás, quede fuera de la habitación de Baskerville —

Pronto, cada alma se hallaba en sus habitaciones, y Henrick Godric llegaba al castillo. Un grito aterrador, sin embargo, resonó por todo el lugar, encendiendo la alarma en todos. Los gritos, provenían de la habitación de Chiara y Kendrick.

— ¡Mátala! ¡Mátala! — gritaba Chiara mientras Kendrick golpeaba al indefenso animal con un bastón metálico. Pronto, el animal dejo de moverse.

Entrando en la habitación, Henrick vio al ponzoñoso reptil en las manos de su hermano. Kendrick, arrojo aquella serpiente a los pies del futuro Duque.

—Tienes que sacar a esa mujer de aquí, por una inocente broma de mi esposa, ella ha hecho entrar a ese animal venenoso en nuestra alcoba, ¡Quería dañar a mi esposa y mi hijo! — gritó enfurecido mientras Chiara sollozaba falsamente en una esquina.

Mirando a Henrick, Chiara río para sus adentros, pronto, lograría que esa maldita mujer quedara descartada.

Sin decir nada, Henrick tomó al animal y salió de las habitaciones para caminar directamente hacia la alcoba de Bernadette, quien estaba fuera de la misma al escuchar semejante escándalo. Arrojando la serpiente a sus pies, Henrick la miró directamente a los ojos.

— ¿Tu hiciste esto? — cuestionó con seriedad.

Bernadette se mostró calma, y tomó al pobre animal en sus manos. Aquello, naturalmente, había sido obra de Chiara Cervantes.

—Por favor, llévenle afuera — ordenó a uno de los sirvientes y luego miro a Henrick a los ojos. — No, yo no lo hice, pero no me interesa si me cree o no, su alteza. — se mantuvo firme.

Henrick vio que no había mentira alguna en su mirada. Acercándose a ella, Bernadette se mantuvo tranquila, y viendo que el próximo Duque levantaba la mano, no se movió de su sitio aun si este iba a golpearla. Sin embargo, fue una caricia en su cabeza lo que recibió.

—No creo que tú lo hayas hecho, regresa a dormir — ordenó.

Viéndolo retirarse, Bernadette se sorprendió. Ese hombre, ¿Le creía? Tal vez, y solo tal vez, Henrick Godric, no era igual que su hermano. Desde una esquina, furiosa, Chiara había observado aquello.

Category
Dark
Set up