—Hoy, es un día glorioso para España. —
El obispo hacia una reverencia ante Eduardo Cervantes, y los aplausos llenaron el salón del trono real, mientras los murmullos sobre el recién nombrado Rey de España y Castilla no se hicieron esperar. El ambiente se había llenado de regocijo y esperanza; como si todos creyeran que aquel hombre efectivamente llevaría a su nación a una nueva era de avance y de paz. Mérida Castle observaba en silencio al igual que lo hacía Cassandra Baskerville, y hermosamente vestidas, ambas fueron presentadas como las invitadas de honor del nuevo Rey.
—Esto es terrible… — musitó Mérida que apenas había cruzado un par de...