— Vamos, vamos, debemos terminar. —
La servidumbre y empleados del castillo de Bukingham, corrían de un lado a otro terminando con los últimos preparativos para la celebración de esa noche. El elegante salón de banquetes, estaba ya delicadamente decorado con hermosas rosas blancas y narcisos espléndidos, así como bellísimas hortensias que dejaban ver el exquisito gusto de la reina Berta. Chiara observaba todo aquello con gran envidia y frustración, pues aunque su celebración de compromiso había sido hermosa, nunca fue tan opulenta y magnífica como estaba siendo la Bernadette y Henrick Godric. Ella y Kendrick habían sido alojados en una habitación de invitados y no una habitación real. Eran...