—Señorita estrella despierte, señorita, su padre la está llamando por teléfono...
Despierto frotando mis ojos, debido al llamado de la secretaria, ella sostiene el teléfono y es mi padre.
—Si, dime papá—digo con cansancio en mi voz.
—Estrella muchas gracias hija bella, muchas gracias.
—¿Te gusta papá?
—Claro que me gustó, y me alegra tanto que el viaje sea mañana mismo.
—Me imagino.
—Bueno hija hablamos en casa.
—Está bien padre, cuidado te va a dar un infarto de la alegría.
—Más bien creo que sí.
Mi padre cuelga el teléfono y yo recuerdo el sueño tan macabro que tuve con Omer, mi piel se eriza al recordar esa imagen...