CAPÍTULO 22. CRUEL VERDAD
Salvatore tuvo el más tormentoso de los sueños, era un caos cada noche que soñaba, su frente estaba perlada por el sudor, todo su cuerpo lo estaba, completa mente empapado.
" Amaranta corría por la playa, y el tras de ella, su risa hacía eco en la lejanía del mar silencioso.
— Alcanzame si puedes Tritón, corre más rápido. Jajaja.
— Espérame, Amaranta.
— No Tritón, Amaranta no existe ella murió, tu la mataste. ¿Recuerdas? Por tu culpa se lanzó al río.
— No AmiCris, no, sirena y tú son la misma tu estás viva. ¿Donde estás? No puedo verte.
De pronto la neblina se hizo...