En la mañana Emir salió del departamento y fue a la oficina, hizo todo lo referente a su trabajo, luego llamó a su asistente.
— Zeynep.
— Si señor. — Respondió y enseguida entró al llamado de su jefe.
— Por favor, llama a la casa de modas más exclusiva de Estambul, y pide que envíen lo mejor que tengan a esta dirección.
Zeynep cogió la tarjeta, la miró, y luego a Emir.
— ¿Es todo señor?— Preguntó con un nudo en la garganta.
— Pide al joyero que traiga la nueva colección.
— Enseguida señor. — Respondió saliendo de la oficina, apretó la tarjeta en sus manos suspiró profundo...