Martín sacó el pastel del refrigerador.
Con un dedo, recogió un poco de crema y se la llevó a la boca.
Su mirada estaba perdida.
El viento hizo sonar el carillón en la puerta, y un destello de sorpresa iluminó los ojos de Martín.
“María, ¿has vuelto?
Martín se giró, y Estefanía mostró un instante de desconcierto.
Pero rápidamente, una sonrisa volvió a aparecer en su rostro.
“Señora Nieves, si no ha vuelto tan tarde, ¿será que está molesta conmigo?
Martín negó con la cabeza.
“Es solo una chiquillada, cuando se le pase el enojo, regresará.
Mientras hablaba, Estefanía ya había llegado junto a Martín.
Al ver el pastel en...