Al día siguiente, Nicolás me envió la información que había solicitado. Resulta que Clarisa no estaba embarazada hace tres años, e incluso se sometió a una cirugía de reconstrucción del himen después de que fui encarcelada.
Severino ha manejado bien la empresa que dejó Manolo Licea, y no enfrenta ninguna crisis financiera.
—Probablemente, en ese entonces solo querían que asumieras la culpa por Clarisa, pero con las pruebas actuales, es casi imposible encarcelarlos a los tres —me explicó Nicolás.
—Si no puedo meterlos en la cárcel, al menos no los dejaré vivir tranquilos. ¿Puedes investigar si el hijo que espera Clarisa es de Severino? —pregunté, sospechando de la relación cercana...