Chapter 6 Un aroma exquisisto

Chapter 6 Un aroma exquisisto

Capítulo 6

Un aroma exquisito.

Barack es conocido por ser un hombre cruel, quien solamente utiliza a las personas para sus propios fines, y luego se deshace de ellas y las ignora por completo, pero en pocas ocasiones alguien se atrevía a hablarle irrespetuosamente, como el único heredero Alfa de los Zaphardi él siempre fue educado en medio de estrictas reglas, ni siquiera tuvo una infancia feliz, los demás lobos le temían, él nunca pudo controlar sus instintos de supremacía, la única a quien cuidaba bajo cualquier circunstancia era a su hermana Grecia.

Estaba enfadado por notar su traje completamente sucio, y odiaba admitir que esa humana mal vestida tenía razón con respecto a la ineficiencia de sus empleados. Ordenó que la detuvieran justo antes de que la mujer saliera del prestigioso Club Diamante, los guardias la hicieron dormir utilizando una poción de elfos. Leandro se acerca sorprendido ante tal acto cometido por Barack.

—Señor, ¿Desde cuándo actúa de esta manera?. —Va hacia Hannah, y se cerciora de que siguiera con vida—

—Es una irrespetuosa, no sabe con quién está tratando, y necesita aprender una lección al respecto. —Responde el Alfa sin dejar de observar a la mujer, quien se veía completamente vulnerable—

—Sé que ningún integrante de las autoridades cuestionará lo que hagas en este momento, pero se nota que viene de un pueblo, de seguro jamás escuchó hablar de ti, además veo sangre. —Leandro se percata de la herida en el cuello de la chica, la cual se veía un tanto profunda— Y... ¿Son garras?. Acaso tu…

—No te negaré que es la segunda vez que la veo, recuerdas ese pueblo Lilles, ella apareció cuando estuve a punto de acabar con ese lobo traidor, si tiene algo que ver con él, pues entonces ella asumirá las consecuencias de los actos de ese miserable ladrón. —Barack se mostró tenso debido a que la herida de la humana continuó sangrando, no era para tanto el pequeño rasguño que él creyó ocasionar en la frágil piel de una Edhil—

—Podrás decir lo que quieras Barak, pero teniendo en cuenta mis estudios, si un Edhil está herido y bajo los efectos de un sedante élfico, la herida empeorará, en resumen morirá desangrada, ya que esos sedantes hacen que una herida por más mínima que fuese se vaya agrandando, y lo de ella se ve algo delicada. —Leandro revisa a Hannah, él tampoco jamás había estado tan cerca de una Edhil joven, el aroma que emanaba de los Edhiles era verdaderamente sutil y exquisito, por un momento el lobo beta quiso seguir tocando la suavidad de la piel que acababa de sentir—

—No tenía idea Leandro, encárgate de que eso no ocurra, si ella muere no aprenderá la lección. —Ordena Barack; quien en su majestuosa vida ya le resultaba aburrida que todas las mujeres buscarán impresionarlo, pero esta simple campesina decidió tratarlo como si él fuese alguien común, lo cual la hizo merecedora de su atención.

—Lo haré Barack, pero a cambio necesito que vayas a ver a tus padres, ellos están molestos y no quisiera arriesgar mis ingresos si no logro que vayas, te pido eso a cambio de ayudar a esta Edhil. —Barack esboza una sonrisa incrédula, estaba siendo chantajeado por un sirviente, aunque él lo consideraba como un amigo muy a pesar de sus diferencias en fuerza y poder económico.

—Bien, iré el fin de semana. —responde—

—¿Y qué hago con esta mujer cuando despierte? —Leandro sigue sorprendido por un acto que considero un tanto infantil—

—Yo estaré aquí, no tengo nada mejor que hacer por lo que resta de la noche.

Leandro se dirige a un botiquín y trae un frasco con una especie de pomada, la cual coloca en el cuello de Hannah, de inmediato el sangrado desaparece, vuelve a colocarle unas vendas y va hasta Barack, ya que debían terminar de decidir lo que harían con el Club Diamante para la reapertura luego de no haber estado abiertos al público a causa de los constantes viajes del Alfa. Luego de unos treinta minutos, la Edhil al fin despierta, y se ve recostada en un sofá muy cómodo. Con susto se pone de pie, y lo primero que hace es llevar sus manos hasta su cuello y se encuentra con una venda nueva, casi cae al suelo al levantarse, pero Leandro la sostiene tomándola de la cintura. Hannah hace movimientos para zafarse de aquel agarre, a este hombre no lo recordaba, pero el Alfa seguía allí.

—¿Qué me van a hacer?, golpearme hasta medio morir como con aquel lobo, no tengo nada que pueda interesarles. —Leandro nota que la chica estaba a punto de llorar y voltea hacia Barack, quien parecía disfrutar ver asustada a su presa—

—Señorita, no le haremos nada de eso. —Leandro pretende seguir hablando, hasta que Barack lo interrumpe—

—Puedes retirarte Leandro, déjame aquí con ella, yo me encargo. —Ordena de inmediato—

Hannah no comprendía lo que estaba sucediendo, pues ella simplemente se había defendido, pero al parecer, e igual que en su pueblo, todo apuntaba a que este lugar también la querrán tratar mal porque no posee ninguna habilidad especial. Barack sin preámbulos, comienza a quitarse el saco y luego su camisa.

—¿Qué me hará?, si es por lo que dije antes, solo me defendí, no me gusta que intenten aprovecharse de las condiciones de los demás por cosas como la especie, o la sangre, como prefiera llamarlo. —No puede evitar sollozar— Ella imaginó que aquel hombre haría cosas lujuriosas con ella, y aunque intentase defenderse, este lobo se ve grande y muy fuerte.

Barack ríe como pocas veces lo hacía, al fin la mujer que tenía frente a él mostró algo de miedo, y por razones absurdas en lo que a él respecta.

—No te ilusiones, no eres el tipo de mujer que me gusta, tendrás que quedarte con las ganas, lo que quiero es verte solucionar este problema, es lo menos que puedes hacer por haberme hablado de manera tan grosera, de lo contrario no podrás irte de aquí. ¿En verdad no sabes quién soy?. —Barack se siente sorprendido, puesto que todos en Mikros saben acerca de él, es el hombre más rico y con más influencias. La mujer se siente algo tonta, porque tal vez se trataba de alguien importante y ella no lo sabía.

—Lo siento, señor, no sé quien es, del pueblo de donde vengo el internet es muy malo, además debido a mi trabajo casi no utilizaba un teléfono celular, y ya que el internet era lento la mayor parte del tiempo y costaba mucho dinero recargar para navegar o utilizar redes sociales, me resultaba difícil estar al día con respecto a las noticias de Mikros o sus habitantes.

—Vaya, entonces vienes de un pésimo lugar, pero con esa actitud no conseguirás nada por aquí, bien ya no me interesa si sabes o no acerca de mí, aceptaré tu disculpa una vez resuelvas esto, y también te daré un trabajo aquí en mi club. —Hannah lo observa inevitablemente, ese hombre lobo en verdad se veía muy guapo, ella no había visto a un hombre sin camisa anteriormente, tomó la ropa del hombre lobo, la cual olía tan bien, el perfume que utilizaba le resultó verdaderamente exquisito. Se sintió con más vergüenza tras oír que el hombre a quien llamó idiota pudo haber sido su jefe, y ahora le estaba dando una segunda oportunidad.

—Aquí no tengo nada para ayudarlo con este problema, si quiere puedo volver mañana con lo necesario, quedará como nuevo, eso se lo aseguro. ¿De verdad me dará trabajo?. —Hannah sonrió ante esta propuesta, ya que el poco dinero con el que contaba no le duraría demasiado tiempo.

—Depende de cómo resuelvas este problema, espero que no te lo robes. —Hannah no conocía de marcas costosas como las que utilizaban los lobos millonarios, aún así no demoró en responder—

—No soy ladrona, señor, de hecho mi antiguo jefe en el campo, me recomendó venir aquí, no lo haría si fuese una ladrona, y cuando prometo algo lo cumplo; prometo que volveré mañana temprano con este problema resuelto, no se arrepentirá.

Barack es muy vengativo, y no dejaría pasar la oportunidad de desquitarse de la chica, quién lo incomodó desde el primer momento en que la vio, sea como sea. Hannah se retiró de aquel lugar con una sonrisa en su rostro, después de todo los lobos no son tan malvados. —Pensó mientras caminaba hacia la parada de autobuses—

«Este es un nuevo inicio, debo ser positiva y todo saldrá a la perfección, mi madre decía que aunque no tenga poderes, puedo hacer cosas maravillosas y alcanzar mis sueños.»

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