Hanna Becker
New York
Permanecemos un rato así, sin movernos después de habernos entregado de nuevo al placer, estaba satisfecha, pero no totalmente, era como si no tuviera suficiente de mi esposo, aunado el estado hormonal en el que me encontraba todavía, que cada vez quería más de Devin. El pobre acababa agotado, pero sabía que le encantaba complacerme.
Empezó a llenar mi cara de besos, mis hombros y fue bajando por la clavícula y luego se fue a mi cuello, Devin no sabía a lo que se enfrentaría si seguía incitándome, porque yo no lo iba a dejar salir de esta cama, abrí los ojos y lo miré con...