Se marcha el griego de la habitación y el celta yo no pudo conciliar el sueño aun así decide quedarse en cama su cuerpo aún se lo exige, se enreda en las suaves sabanas poco le importa el materia ama el roce de la tela con su cuerpo, frunce el entrecejo al detectar un aroma peculiar, se gira dando a la puerta, una mujer morena clara de cabellos tan negros como la noche de ojos café oscuro, de baja estatura ( bueno cualquier persona es de baja estatura para él), regordeta rondando en sus treintas, llega con una pesada bandeja de comida, con paso tranquilo pero nervioso llega ante él,...