No lo esperaba.
El veinticinco se pasó volando entre juegos y platicas, se llega la noche toda la casa queda en silencio acepción claro de los invitados que se retiran a sus aposentos cuando un puñado de licántropos llegan a interrumpir la tranquilidad de la noche, un omega fue el cargado de ir por el Alfa a su habitación, llama carias veces pero no responde traga grueso gira la manija entra sin hacer ruido, identifica a los ocupantes de la cama, se acerca a él, le mueve despacio, Elián frunce entre cejo, sus ojos negros se tornan más negros del coraje cubre con la sabana los hombros desnudos de Secundina,...