Capítulo veinticinco
Erickson asintió ante lo que acaba de decir el pequeño acercándose a él, quien se alejo donde estaban sus dos hermanas haciendo que escondiera una sonrisa y se agachara para quedar a la altura de él.
—Dime —exclamó él.
Mauro respiró hondo antes dirigir su mirada hacia donde estaba Norma junto a Mónica, estás dos los observaban a ellos.
—Quiero que me prometa algo —expreso el pequeño mirándose las manos.
—¿Que cosa? —preguntó Erickson.
—Proteja a mi hermana mayor —musitó en voz baja —No quiero perder a mi hermana, ella nos ha criado a los dos y para mí es como una madre, aunque sea mi hermana.
Erickson...