Capítulo treinta y nueve
Una mirada sensible y una vacilante sonrisa fue lo que le dio Norma a Serkan, este último flaqueó cuando sus ojos se conectaron, a través de ellos podía leer el dolor y la resignación a todo, se sintió mal consigo mismo en esos momentos, fue ella quien apartó la mirada viendo por encima de él y no tenía que darse media vuelta para ver que era Zeyned.
—Sean bienvenidos a nuestro hogar —saludó ella y la sonrisa que tenía Norma en sus labios decayó.
Norma bajo la mirada sintiéndose un poco menos que la mujer había hablado hace poco. Sintió una caricia en su cintura y...