Capítulo treinta y dos
Tres doctores y dos enfermeras esperaban en la azotea del hospital Saint Thomas que estaba en San Petersburgo, Erickson bajo con Norma entre sus brazos desde que se había desmayado no despertó, por mucho que tratarán de hacer que volviera en si la coloco sobre la camilla que tenían los doctores ahí, entrando al ascensor con ellos.
—¿Cúanto tiempo lleva inconsciente? —preguntó un doctor.
—Casi hora y media —respondió él.
El doctor que había preguntado asintió cuando se abrieron nuevamente las puertas metálicas; ellos salieron de ahí entrando a una habitación donde no le permitieron entrar cerrándole la puerta en su rostro, evitó llevar su mano...