Capítulo veintisiete
Estaba tan encimada en sus pensamientos que cuando sintio la caricia en la parte interna de su muslo dio un pequeño brinco en la cama haciendo reir a Erickson, quien dejaba salir un pequeño bostezo.
—Primero debes de leer y mandar firmado, además de escaneado el de la página —informó Erickson y Norma asintió llevandose una mano a su pecho.
—Me has asustado -mascullo ella respirando hondo -¿Tienes aquí el de la página? —preguntó.
—Sí —respondió el sonriendo —Aunque eso debes de entrar a tu correo —expreso pasando su mano por el cabello de ella.
—¿Y como tienes tu mi correo en tu móvil? —exclamó ella elevando una...