A principios de otoño, las hojas caían en el jardín mientras me sentaba bajo un árbol escuchando música, cuando mi teléfono empezó a vibrar con varios pitidos.
Al contestar, primero me sorprendió y luego sentí confusión. Desde que salí del hospital, me había quedado en casa, sin salir. Así que me sorprendió recibir una llamada de la policía.
Me dijeron que, hace medio mes, yo había matado a alguien durante una pelea y había arrojado el cuerpo, y que debía ir a la comisaría para verificar la situación. Al principio pensé que era una estafa, ya que su tono me parecía sospechoso. Pero cuando los policías llegaron a mi puerta,...