Helena corrió hacia el ascensor, apenas había podido agarrar su bolso, dejando su abrigo colgado en el perchero, no pensaba volver por él, no se animaba a girarse, tenía miedo de encontrarse con que Alan la estaba siguiendo.
Entró al ascensor y apretó el botón con desesperación para que las puertas se cierren.
-Vamos…por favor…- Sollozó respirando agitada y con el corazón en la garganta.
Finalmente, las puertas se cerraron y se apoyó contra el espejo del ascensor, las lágrimas comenzaron a salir sin poder frenarlas y sus piernas se aflojaron, cayendo lentamente al suelo.
“No eres más que una puta, que no se te olvide”
Esa frase se repetía...