La ira me invadió al ver a las dos crías correteando por la sala de estar, no hubo necesidad de omitir sonido, pues mi sola presencia hizo que ambos desaparecieran de mi vista.
-¡¡CARMEN!!, grité al ver este desorden, he perdido la paciencia y alguien acaba de perder su empleo.
-¡Señor bienvenido!, me saluda con cordialidad, pero eso no apaciguar mi irá. -La niñera vendrá a las 7:00 PM, como lo indico nuestra Luna.
¿Elizabeth hizo eso?
Su respuesta me ha tomado por sorpresa, si ella no fuese mi Luna, hoy sería alimento para la manada. Marché hacia mi habitación, por qué hay cosas que no puedo pasar por alto,...