Ross Boulfour
***sus labios rosas, sus ojos celestes que me hipnotizan. Toda ella es una belleza que me atrae. La veo parada frente a mi, parece que fuera un espejismo.
—Te ves preciosa.
Le acaricio la mejilla y ella sonríe, ¡Joder! Solo con eso, mi miembro la desea, se despierta ansioso con ganas de hacerla mía.
—Gracias.
—Ven— intento tomarla de la mano, pero la aleja y se me hace imposible
—No— se pone seria y su semblante cambia —Recuerda que ahora soy de otro
—¡No! Sabes que así estés con él, seguirás siendo mía, Audrey.
Suena una risa macabra de su garganta y la miro extrañado, pero de repente,...