Audrey Johnson
El sudor corre por mi frente, mi respiración es errática y siento como una corriente eléctrica me recorre, haciendo que mi cuerpo vibre, se tense y libere mi apreciado orgasmo. Segundos después, Neith se viene junto a mi.
—Te extrañé, preciosa— deja un beso en mi frente y se acuesta a mi lado
—y yo a ti, cielo— me acurruco en sus brazos para sentir su calor.
Si, definitivamente lo extrañé. Sin él me siento sola, y en estos momentos en los que siento que mas compañía me hace falta, su presencia es indispensable, me reconforta y me hace feliz.
—¿estas lista para lo de hoy, nena?
—la...