Vicenzo.
Conduje hasta casa, tratando de concentrarme en la carretera y no en la mano de Ellie Stewart jugando con mis pantalones y el inicio de mi cinturón.
Busqué las llaves del apartamento en el bolsillo de mi traje y entramos lo más rápido que nos fue posible.
—No sabes todo lo que quiero hacer contigo hoy...—mordió el lóbulo de mi oreja—Y si no me has permitido tener sexo contigo en el auto, será mejor que me dejes hacértelo en la bañera.
Me mordí el labio traviesamente, mientras la dirigí a la habitación antes mencionada.
Fue en ese jodido momento que caí en cuenta acerca que no podía tener sexo...