Al día siguiente y como cada día se despertó se duchó y preparo su desayuno, miró su celular al escucharlo sonar, era una más de tantas llamadas y mensajes recibido de su padre que no contestaba.
Sonó el chillón timbre que tenía, y se dispuso a abrir, jamás se imaginó ver a sus padres parado frente a la puerta de su pequeño departamento.
Los miró con indiferencia y se apartó para que pasarán.
— ¡Hijo mio! — Dijo su madre abrazando lo y dando un beso en la frente, Donatello respondió a su madre, de la misma forma.
Su padre miró el lugar donde vivía su hijo, sintió estrujar su...