Álvaro y Kiara abandonaron el restaurante después de un incómodo almuerzo.
Se despidieron sin antes que Donatello pidiera cita con ella para hablar.
— ¿Será que la presidente de la corporación me puede dar una cita para hablar con ella?
Kiara tragó el nudo en su garganta, miró fijamente a Donatello y luego a Álvaro.
— Pues pídale a mi asistente que le dé una, no llevo el orden de mi agenda.
Salieron con destino a las empresas a terminar los pendientes. Aquellos que quedaron en el olvido por Kiara, pues estaba en las nebulosas solo de imaginar los escenarios con Donatello.
El resto de la tarde paso entre llamadas...