Tres años habían transcurrido desde el nacimiento de los pequeños.
Luggina con sus ojos verdes y sus cabellos rubios era la chica más hermosa a los ojos de los chicos de su edad.
Hoy era la celebración de sus quince años.
— Que hermosa te ves, mi hija. — Expresó Pierina al verla con su hermoso vestido color perla.
— Gracias mamá, tu y mis padre son los más maravillosos del mundo mundial. — Dijo en un tono mimado. Y es que lo era. Era consentida por sus abuelos, sus padres y sus tíos, hacían su voluntad, nadie le contradecía desde los diez años tenía custodio, Miguel Ángel Larusso, un...