La sala se sumió en un silencio casi tenebroso, mientras los lobos procesaban lo que sucedía, todos, menos Abigail.
— ¿Qué es imposible? — indagó la joven con molestia creyendo que su padre lanzo aquella palabra porque aún estaba en contra de su cachorro.
— Eres la nueva Alpha de la manada Rosas y Espinas. — informo con asombro y alegría Zahara, porque eso significaba que Abigail no podría deshacerse de ellos nunca.
— ¡¿Qué?! — ahora fue tiempo de Abigail de gritar con asombro e incredulidad.
— Te acabamos de sentir hermana, tu pena y frustración nos afecto a todos. — reconoció Umar aun aturdido.
— ¿No se supone...