El subordinado de Michael se quiso arriesgar también y cortó el cable rojo.
Melissa besó a Michael y cerró con fuerza los ojos.
—¡He acertado! —gritó el subordinado de Michael al notar que la cuenta regresiva se había detenido.
Michael se apresuró a quitarle las bombas del cuerpo a Melissa, luego la abrazó y la llenó de besos.
Por fin pudieron respirar aliviados. Salieron de ese lugar aterrador y a lo lejos se divisó una columna de humo, el helicóptero del Doctor Sangre se había estrellado y había explotado.
Michael encargó a sus hombres para que fueran a revisar, no quería una nueva sorpresa. Luego de algunos minutos regresaron con...