Melissa estaba feliz porque sus padres adoptivos por fin podían vivir sin amenazas. Quisieron estar más cerca y compraron una propiedad cerca de la casa de Melissa.
La vida de Paolo Dupont estaba en las joyas, era lo que amaba hacer y ahora podía volver con tranquilidad a hacer brillar aún más a su empresa.
Con la llegada de los bebés el tiempo de Melissa se reducía por ende era oportuno contar sus padres que supervisarán tanto la mina como la empresa.
—Ver a mis nietos me devuelve diez años de vida. La vida que perdí perseguido por la oscuridad de la maldad. Pero ahora todo vuelve a la normalidad....