—¿Está viendo este puntito que está aquí? —Amber asintió con los ojos llenos de lágrimas—. Ese es su bebe.
Las palpitaciones del corazón de la pelirroja se aceleraron al ver y escuchar a su pequeño bebe. Por suerte era uno solo. Amber le dio gracias a Dios por eso, porque tener que lidiar con múltiples bebés, sin dinero, y sola, definitivamente iba a ser muy difícil.
Aspiró tratando de controlarse, viendo como el médico limpiaba el gel de aún su plano vientre.
—¿A qué tiempo se puede ver el sexo del bebe? —preguntó ella abotonado su pantalón blanco, corte algo.
—Desde las dieciséis semanas en adelante podremos verlo —respondió la...