Amber acomodó su cabello en una coleta alta para bajar las escaleras, presurosa. No sabía que le esperaría en la casa de moda con Andrea y Álvaro como jefe, y menos después del malentendido que había sucedido el fin de semana, pero ella no tenía por qué darle explicaciones a Andrea, un hombre que la había dejado tirada sin importarle su hija, así que, decidió ser fuerte e ignorar al italiano lo más que pudiera.
«Si llega a estar ahí, solo lo tratas como tu jefe», pensó llegando a la planta baja.
Abrió la puerta, desconcertada. Era muy temprano y ella no tenía amigos.
—¿Sí? —preguntó extrañada al ver a...