—Por supuesto que sí –respondí.
—¿Pod que no se casan? –preguntó intrigado.
—Son temas de adultos Dante, uno no decide de la noche a la mañana casarse –salvo Farrah y Gabriel pero no entendería mi pequeño.
—¿Y con papá Jamín tampoco? –volvió a preguntar y me tomó por sorpresa que lo nombre. Es decir, antes siempre hablábamos de él y mirábamos fotos, pero desde que Emerson apareció en nuestras vidas, Dante –por más que nunca vaya a olvidar a su padre biológico—rara vez hablaba de él.
—No cariño, con él tampoco –respondí tragando el nudo en la garganta que se formó en mi interior.
Me dedicó una pequeña sonrisa y...