Lord aprovechó que el lobo había salido y caminó en dirección a su cama dejando a su mate sobre su regazo al sentarse. Fue entonces que se dio cuenta que se encontraba agotado por la falta de sangre y por tener que contenerse en muchos sentidos. Además, tenía todo el cuerpo empapado y frío. La joven en sus brazos soltó un sonido con la garganta y se removió, pero no despertó del todo.
Lord apreció ahora mejor, con la luz de la habitación el rostro de ella. Sus delicadas fracciones que habían madurado, pero dejando aquel aire inocente que engañaba a cualquiera. Su Luna era capaz de enfrentarlo sin miedo....