Serena nunca creyó la frase que decía la gente de que le había comido la boca, la sentía muy exagerada, pero ahora mismo eso era lo que ella estaba sintiendo. Aquel hombre no la estaba besando, prácticamente se la estaba devorando. Podía sentir los brazos de él aferrándola a su cuerpo y ella no tenía forma de escapar, no era como si quisiera hacerlo. Sus piernas temblaban tanto que si intentaba levantarse no podía hacerlo.
Aquel extraño soltó sus labios solo unos segundos para moverla y ágilmente dejarla acostada en el sofá y él sobre ella. Otra vez se apoderó de su boca metiendo su lengua buscando la de ella....