Después de terminar su ducha, Avery entró al dormitorio.
Vestida con una bata de cama, se sentó frente al tocador y se aplicó loción y crema en la cara. En ese momento, la puerta del dormitorio se abrió y entró Damián. Avery se levantó y se aplicó la crema restante en las manos.
—¿Qué pasa con James?
—Le leí un libro y se quedó dormido enseguida.
—James debe haber estado muy cansado hoy
—Bailo mucho, pero por supuesto estaba cansado— Damián enarcó las cejas y se acercó a ella.
Sus ojos se volvieron hacia el rostro húmedo y el esbelto escote de Avery.
Había un olor fragante a champú proveniente...