“Mi corazón esta palpitando”.
Avery no tenía idea de en qué estaba pensando.
El hombro donde tocó la mano de Damián estaba tan caliente que parecía que iba a arder.
Lo mismo ocurrió con la espalda que tocaba su firme pecho.
Incluso después de 4 años, todavía no era inmune al pequeño toque de piel. Su corazón latía incontrolablemente y parecía que no podía calmarse.
Tenía que responder a su pregunta, pero no se le ocurrió ninguna palabra. Podía sentir los ojos de Damián instando a reaccionar.
Sólo entonces Avery calmó su corazón que latía rápidamente y finalmente abrió la boca—Sí, eso es correcto. Bueno, ayer estuvimos juntos todo el...