White no tenía la menor idea de cuánto ansiaba Xana poder abrazar a los cachorros y ser correspondida. Nunca había tenido algo realmente suyo y cuando los había tenido por primera vez en sus brazos ese sentimiento se había esfumado, para después volver a manifestarse.
Ella realmente no quería estar sola. Ya lo había estado mucho tiempo.
Sin darse cuenta había bajado la cabeza y las lágrimas comenzaron a correr silenciosamente.
-¿Por qué?- se dijo tocando sus mejillas cuando las sintió entonces- Yo no quiero llorar- comenzó a restregar su rostro.
-No llores- White acercó su rostro lamiendo sus lágrimas. Sentía la angustia de ella a través de su enlace-...