Nora, tras llevar a su hija al jardín de infantes, decidió tomar un taxi para llegar a tiempo al trabajo. Una vez que se bajó del automóvil, se dirigió hacia el hotel y subió hasta el segundo piso, donde se encontraba el área de cocina. Al entrar, se percató de que sus compañeros estaban reunidos, murmurando entre ellos. Movida por la curiosidad, se acercó para averiguar de qué se trataba, pero una de sus compañeras, Hellen, la vio y abrió los ojos sorprendida, lo que provocó que los demás guardaran silencio al voltear y encontrarse con la presencia de Nora.
—Buenos días —saludó Nora, intentando romper con la extraña tensión...