Lucas y Tessa nos están esperando a las puertas del salón de verano. La organizadora de mi boda parece satisfecha, y Lucas, algo achispado. Procuro respirar con normalidad, aunque noto que mi tío se va poniendo tenso a mi lado. Lo miro pero él sigue mirando hacia adelante con decisión.
—¿Lista? —me pregunta Lucas—. No me puedo creer que no lleves velo.
—Ah, no —interviene Tessa—. Ese vestido no necesita velo.
Me atusa el pelo y me quita un poco de colorete con la mano.
—Quiere verme la cara —explico con calma mientras cierro los ojos con fuerza.
De repente me doy cuenta de que estoy a punto de hacer...