Lo oigo antes de verlo. Me giro y veo cómo sale corriendo del vestíbulo del Gramur con cara de pocos amigos. Aprieto los labios con fuerza para evitar reírme. Parece que vaya a matar a alguien. Se dirige hacia mí a toda velocidad, descalzo y magníficamente desnudo, a excepción de los calzoncillos blancos. Permanezco donde estoy. Sabía que no conseguiría salir con este vestido. Me alcanzaría aquí o en el bar, iba a arrastrarme hasta casa y a ponerme algo que fuera más de su gusto.
Me agarra, me carga sobre los hombros, levanta la mano para sujetarme el vestido de manera que no se me vea el culo y...