—¿Por qué me tratas con tanta ternura? —digo acariciándole el cuello con la nariz entre mordiscos y lametones.
—Sexo somnoliento —gime.
—No quiero sexo somnoliento.
No va a producir el efecto deseado. Sí, me correré, gemiré de placer y me estremeceré en sus brazos, pero necesito gritar de gusto. Necesito un buen mete y saca, no que me haga cosquillas.
—Fóllame, Nick.
Coge aire cuando me la meto hasta el fondo.
—¡Jesús, Addison! ¡Esa boca!
—¡Sí! —Me levanto y giro a dejarme caer con fuerza.
—¡Addison! —Me sujeta en lo alto—. ¡Así, no!
Lo noto palpitar en mi interior. Su pecho sube y baja contra mi cuerpo. Estoy jadeando en...