—Nick White, te quiero —le dice al oído mientras él la abraza con una mano—. Pero quítale las esposas a mi hija, por favor.
—De eso, nada, Glory.
Mi tía lo suelta y le da un golpe en el hombro. Lucas se abalanza entonces sobre él.
—Ay, Dios, quiero besarte los pies.
Pongo los ojos en blanco. La gente se acerca para felicitar a mi ex donjuán neurótico por su discurso y mi muñeca tira de mí en todas direcciones. Es el día de nuestra boda y no quiero estar presente. Lucas, mi tía y toda esta gente se interpone en mi camino. Lo quiero sólo para mí, pero están...