—Te necesito —susurra cuando encuentra mi boca, y hunde la lengua en mí.
—Nick, por favor. —Mi voz es apenas un susurro inaudible.
—Nena, así es como yo digo las cosas. —Me toma de la nuca y me atrae aún más hacia sí—. Deja que te lo muestre.
Mi cuerpo gana.
Ignoro los gritos de mi conciencia y me rindo a él como la esclava que soy. Me agarra por el trasero y me recuesta en la cama, sellando nuestras bocas por el camino. Todo mi ser cobra vida cuando su lengua, caliente y húmeda, se desliza entre mis labios y da vueltas lentamente por toda mi boca. Estamos en...