Tengo tanto que contarle... Aunque su situación me preocupa.
—¿Qué pasa contigo y con Derek?
Deja de reírse en el acto.
—Nada.
Pongo los ojos en blanco y suspiro de manera exagerada.
—Claro. Nada.
—Oye, ¿qué te vas a poner para a la superfiesta? —Está claro que quiere cambiar de tema. Gruño para mis adentros. ¿Voy a ir, a pesar de todo?
—No lo sé. Se supone que Nick va a llevarme de compras.
—¿En serio? —dice—. Pues exprime al máximo a ese ricachón.
—Aunque no tengo ganas de ir. No he vuelto desde aquel domingo, y doña Morritos estará allí —murmuro.
Seguro que recibo otra advertencia. Me hundo en...