Me echo a reír. ¿Cómo lo ha escrito tan de prisa? Si no hace ni tres segundos que se ha ido. Meto el móvil en el bolso y recorro el vestíbulo del Royal Park.
Me conducen al mismo reservado en el que Marcus y yo nos reunimos la última vez y él ya está esperándome. Tiene los tableros de inspiración esparcidos por la mesa y los está estudiando. Hoy parece más informal. Se ha quitado la chaqueta, se ha aflojado la corbata y lleva el pelo rubio perfecto.
Levanta la vista al oír que alguien se acerca.
—Addison, me alegro de volver a verte. —Su voz y su acento son...