Busco en mi cerebro el nombre de la calle perpendicular a la consulta y sólo se me ocurre uno:
—Jardines de Luxemburgo, Hammersmith —digo mirando por la ventanilla.
—Vale —contesta en voz baja.
Sé que me está mirando. Debería girarme y plantarle cara, obligarlo a que se explique mejor, pero me puede el abatimiento. Más le vale no confundirlo con sumisión. No voy a ceder en esto. Necesito llegar a la consulta sin Nick y poner remedio a mi espantosa situación.
Sale a Jardines de Luxemburgo y conduce despacio por la calle bordeada de árboles.
—Déjame aquí. —Señalo a la izquierda y él para el coche. Rezo para que no...