— Lo siento, Emely, no quise incomodarte — se disculpó Adrien odiándose por hacerlo
— Ya no importa — contestó ella de prisa, y dio la vuelta
—¿Te llevo a casa? — preguntó, pues él solía llevarla en ocasiones
— No, gracias, tomaré el tren — afirmó con una mezcla de emociones que la estaban atemorizando, ese beso había sido lo mejor y lo peor de su vida
— niña malcriada — musitó él con ironía
— Mañana tendrás una peor — dijo ella en referencia a su hermana
— Mañana, empezará esta guerra por ti — dijo Adrien sin valorar lo que acababa de mencionar. Emely odió su juego...