Chapter 5 ¡Esta mujer es perfecta!

Chapter 5 ¡Esta mujer es perfecta!

Capítulo 5 ¡Esta mujer es perfecta!

En mi oficina, me encuentro con mi secretaria. Solo ella puede entrar a mi despacho, no me gusta más gente a mí alrededor y su auxiliar es demasiado nerviosa para mi gusto.

Valeria me mira con su calma acostumbrada. Su cara tiene la misma frialdad que acostumbra, es imperturbable.

Aunque no está aquí para que congeniemos, la respeto y aprecio sus cualidades como secretaria o asistente como se quiera llamar. Y, admiro su inteligencia.

Me informa los pendientes del día, las reuniones, toma nota de algunas solicitudes y al finalizar le digo:

—Necesito enviar un ramo de rosas blancas a la Señorita Daniela Caruzo. Ya le envió la dirección

—Muy bien así lo hare, ¿Desea colocarle un mensaje?

—Sí, que le coloquen ¡Gracias por tu maravillosa compañía!

—No hay problema. ¿Hay algo más?

—Nada más, gracias

Valeria se retira, ni asombro demuestra esta mujer, aunque nunca demuestra ningún sentimiento.

Espero que a Daniela le guste mi obsequio. Ella parece del tipo romántico, de las que gustan de las flores y las conversaciones en un almuerzo o en cenas elegantes.

Mientras me apoyo en el sillón, cierro los ojos y respiro profundamente. Voy a esperar a que reciba mis flores para llamarla, es hermosa e inocente, es perfecta para mí, lo sé, lo presiento.

Voy hacia la ventana. Cuando se trata de mujeres, puedo mantener mis impulsos bajo control, y se trata quizás de la mujer con la que quiero tener un futuro, y necesito hacerlo bien.

Valeria me escribe que ya procedió con el arreglo floral, bien ¡esperemos a ver los resultados!

Más tarde, ella me informa sobre la visita de mi tío, al que llamo el buitre mayor, hermano de mi mama y socio de la empresa, para su pesar socio minoritario. Él se ha ganado ese nombre, vive pendiente del dinero que puede quitarme, y ha pasado mucho tiempo tratando de quitarme mis acciones.

Le digo que lo haga pasar, aunque no sin antes advertirle que lo haga esperar una media hora, eso me hace feliz, sonrió, hago lo mismo desde mi infancia y posterior adolescencia.

Sé que es infantil, pero no me importa, al final mi tío entra en mi oficina, y mira con desprecio a Valeria, con la misma rabia que a mi. ¡Si supiera que no me importa y claro que lo sabe!

El, sus hijos mayores que yo, su mujer, todos me parecen despreciables, no lo sé, es algo innato, nunca los soporte. Un día lo escuche conversando sobre como estorbaba este tonto heredero y como todo sería mejor si pudieran dirigir la empresa.

Pues, cuando lo hicieron, la llevaron casi a la quiebra, este hombre y sus 2 hijos mayores, pagando sobornos, y recibiendo regalías personales, cuando recibí la empresa tuve que restaurar su prestigio y poder económico.

Si de ellos hubiese dependido yo no tendría estudios, ni nada, pero eso estaba cubierto con los abogados de mi padre, a quien debo agradecer su carácter previsor y fideicomiso blindado, además de dejarme como tutor uno de sus abogados.

No hay duda era un mal padre, pero sí que pensó en eso, de allí que pude conservar la casa y dinero para estudiar, vivir, y la empresa, ya que estaba registrado que no se podía vender, o algo más hasta mi mayoría de edad. ¡Buena broma les jugo mi viejo! ¡Ya sabría de quien se rodeada!

Lo miro y me causa gracia su cara enojada, le hago señas de que se siente, no le daré la satisfacción de verse más alto que yo, No se sienta, me mira con cara de furia y me dice:

—¿Qué es lo que pasa con el proyecto que te envié, porque no lo has firmado, ya tenemos más de dos semanas esperándote.

—No estoy convencido con los indicadores, quiero investigar más, recuerda que la empresa casi entro en quiebra una vez, dado tu afán de no investigar para hacer negocios.

— ¿Qué más vas a investigar? Es una pequeña empresa sin importancia, lo que nos interesa es donde está ubicada, es un terreno valioso para expandirnos, te recuerdo que estoy en la junta directiva, y puedo someterlo a votación.

— ¿Tú así lo crees? ¿Una inversión como esta? Tan pequeña como insinúas, ¿Para qué debe ir a la mesa directiva?

—Es lo que hare, sino te decides, y sigues impidiendo todos mis proyectos de expansión, te recuerdo que también soy socio — grita

—Limitado, un socio pequeñito— le digo

—Si no me respetas como socio, respétame como hermano de tu madre, mis hijos y yo somos tu única familia

— ¡No me recuerdes eso! Es desagradable

— ¿Que te hemos hecho? ¿Cuál es nuestro pecado? —Me pregunta el muy hipócrita

— Simplemente no los quiero a mi alrededor, ustedes son peligrosos con los negocios, y me inspiran desconfianza y en lo relacionado con mi empresa soy muy detallista hay aspectos que se deben profundizar, ya una vez estuvimos a punto de la quiebra y sabemos gracias a quien — Ya no tengo ganas de seguir discutiendo, esta tarde reviso esos datos ¿Estas contento... tío? Sonrió y recalco la palabra.

— Eso espero porque como ya te adelante, recurriré a la junta directiva

— Eso se hará de igual forma, esa estructura y su terreno tiene un precio mayor del que está establecido en la zona, hay que resolver eso y sobre todo el porqué de la diferencia. — yo necesito mayor información y conversar con ellos

— Es mi proyecto, yo hablare con ellos, yo traje ese negocio a la empresa— dice mi tío

— Exactamente y me están cotizando un precio muchísimo mayor, con el que puede conseguir un terreno mucho mejor, así que si quieres conversa con ellos y que mejoren el precio.

— No somos los únicos detrás de ese terreno

— Haremos lo que se debe y ya, te guste o no, soy el socio mayoritario—

Sale alterado, empuja la puerta, así es siempre, el sale disgustado y yo me quedo satisfecho, que me pasa con él, no lo quiero a mi lado, todo el me cae mal.

Debo respirar, tengo que llamar a Daniela, reflexiono, me pregunto ¿Será que voy demasiado rápido?, estoy actuando bien, no importa quiero llamarla y lo hare.

Marco su número, ya ha repicado tres veces, ¿Sera temprano todavía?

No estoy seguro como hacen las personas para enamorarse de verdad. Estoy más bien acostumbrado a lo contrario, a que la gente se enamore de la persona equivocada y cometa equivocaciones tras equivocaciones.

Mis padres fueron el ejemplo perfecto. No estaba hechos el uno para el otro, pero, aun así, habían seguido juntos por conveniencia… y todos los días eran una batalla de agravios, recelos, reproches y acritud.

El sonido de su dulce voz me saca de los pensamientos que me caracterizan.

—Sí, buenos días— responde

—Hola Daniela, soy Michael, ¿Cómo estás?

— ¡Muy bien, muchas gracias! Acabo de recibir tus rosas, están hermosas

— ¡Me alegra escuchar eso! ¿Tienes tiempo libre hoy para la cena?

— Pues…si — siento que duda un poco

— ¿Te gustaría acompañarme? Puedo pasar a buscarte o encontrarnos donde gustes ¿Qué te parece?

— ¿No estarás muy ocupado?

— ¡Claro que no! ¡De verdad me gustaría verte!

—Bueno, Si quieres puedes pasar por mi casa ¿Te parece?

—Eso es perfecto, ¿A la misma hora de ayer?

—Está bien, te esperare, ¡Gracias hasta pronto! Me dice y cuelga

Mi mente divaga ¿Qué le pasaba, de verdad está dispuesto confiar en otra persona?

A los 11 años sucedió algo que quedo grabado en mi mente. Mis padres se agredieron verbalmente y ambos se lastimaron. Ya anteriormente había presenciado infinidad de discusiones entre ellos cargadas de palabras hirientes, pero esta vez fue peor.

Llegaron discutiendo después de una fiesta y, según escuche decir a papa, mama lo había puesto en vergüenza. Habían ingerido licor, y la discusión fue fuerte y los gritos despertaron al personal y ellos controlaron todo.

En mi escondite observe todo y sofoque mi miedo, Al día siguiente ambos actuaban como si no hubiera pasado nada en absoluto, pero esto sigue en mi memoria, al igual que otros sucesos de mi vida.

Antes de esa situación no me había percatado de mucho mas, mis padres tenían una vida de apariencias, y pensaba que esta era una vida normal para todas las familias. Comprendí mi error cuando conocí a la familia de Sebastián, donde todos se apoyaban, conversaban durante las comida, había abrazos, felicitaciones, cuentos antes de dormir, en fin una vida idílica.

El día paso como en cámara lenta, hasta que llegó la hora, y aquí en la puerta estoy en la puerta de la casa de Daniela en su espera, hasta que aparece ella..

–Buenas noches –ella esbozó una de sus sonrisas–. Estás impresionante, maravillosa… tenía más palabras de alabanzas en mente, pero no las decía, parecía me hubiese tragado una enciclopedia.

–Gracias. Me dijo ella

Se hizo un silencio hasta que saque las manos de los bolsillos y señale hacia donde tenía estacionado el vehículo.

–Muy bien, ¿Nos vamos?

Daniela dio unos pasos, pero se tropezó y casi enseguida y tome una de sus manos para sujetarla con cuidado.

No solté su mano mientras íbamos hacia el vehículo. Su mano era agradable, suave y muy pequeñita, tanto que desaparecía dentro de la de mía.

¿Adónde vamos a cenar? Estoy muriéndome de hambre.

–A un restaurante francés.

– ¿Hablas francés? ¿Me quieres impresionar con lo bien que hablas ese idioma? –le preguntó ella con una sonrisa.

–Algo así. Aunque de verdad lo hablo muy bien

La ayudó a sentarse en el asiento de la parte de atrás. El guardaespaldas cerró la puerta del vehículo y se acomodó adelante con el chofer.

Trato de no fijarme en que el vestido negro mostraba una pequeña sombra del escote y sus preciosas piernas. Trato de pasar por alto mi pulso acelerado. Solo era una cena, había que calmarse, acababa de conocerla.

Ella me miró y se pasó la punta de la lengua por sus labios y sentí una llamarada en las entrañas. El ambiente fue tenso y el espacio se hizo más pequeño. Sería muy fácil tomarla de la mano, acariciarle la mejilla, y darle un beso.

Notaba la atracción magnética, cada célula de su cuerpo anhelaba el contacto ese beso. … la observo separando los labios como si quisiera tomar aire. ¡Alto! Me dije a mi mismo, debo hacer las cosas bien. Tengo que recordar que esta es la mujer que puede ser mi esposa, tengo que ir lento.

Al llegar al restaurant la mesa estaba en un rincón apartado. Me gusta cuido mucho de mi privacidad.

– ¿Hay algo que te gustaría especialmente?

–A ver... a ver… hummm bueno comida francesa…,

–Lo dices en serio –comentó él con sarcasmo.

–No lo digo en serio –sonrió–, pero ¿Qué francés rechazaría una buena comida francesa en un restaurante francés?

–En realidad solo soy medio francés. Mi madre era inglesa. Le sonrió y tomo la carta de vinos y la abro–. Nunca en mi vida he sido tan apasionado por la comida francesa, lo confieso. –Prefieres ¿Champán o vino tinto?

–Tomaré vino tinto. ¿Cómo eran tus padres? ¿Eran muy unidos?

–No mucho. No voy a mentirte. Solo teníamos en común nuestro ADN, nuestra relación no era lo que yo hubiera querido.

–Michael, siento escuchar eso

–No te preocupes fue hace ya mucho tiempo. He tratado con algunas personas complicadas toda mi vida.

Llego el camarero y tomo el pedido del vino, y no pudieron seguir conversando, luego otro camarero tomó el pedido de la cena antes de que volviera a desaparecer discretamente.

–Me gustaría salir más a menudo contigo– le digo

–Estoy de acuerdo. ¿Adónde podemos ir?

– ¿Estás libre este sábado por la noche?

–Sí, lo estoy– sonrió

Esta mujer es perfecta, es bella y de paso no necesita mi dinero, así que no espero que su interés en mí se deba a mi dinero. Sentía una sensación parecida a estar contento y todo se debía a Daniela.

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