Capítulo 27 ¿Qué demonios estaba pasando?
Estaba lloviendo. Habían tenido días más frescos en este caluroso verano y hoy amanece lloviendo. Era una lluvia continua, pesadísima. Mi irritación continuaba mientras salía del coche con un paraguas para entrar en el edificio de la empresa, intentando no mojarme el caro traje italiano.
Hoy decidí conducir yo mismo, no estoy de humor para chofer y guardaespaldas, vienen en el otro automóvil, con mi humor la mayor parte de mis empleados me quieren lejos.
Que el vuelo de Daniela se hubiera retrasado, ni podía ser una excusa para no atender mis llamadas. Daniela no contestaba al teléfono. La había llamado varias veces durante...