Por Mateo
-Amor, desde que estamos juntos no volví a estar con otra mujer, no me interesa ninguna, solo me importás vos.
La senté en mi escritorio.
-Dios nena, me volvés loco…
La besé y ella no se quejó, por lo que, entusiasmado, seguí besándola.
Mis manos rozaron sus pezones y sentí como se endurecían al igual que mi miembro.
Le abrí las piernas y me coloqué entre ellas, para que me sienta.
Nos estábamos dejando llevar, y reparé que si venía alguien, nos podía ver, me alejé unos metros para cerrar la puerta de mi oficina, que había quedado abierta.
La trabé por dentro.
Le saqué la camisa y...