Por Leonardo
Cuando la vi entrar en la iglesia, con su tradicional vestido blanco, aunque ostentoso y con un lujo derrochador, pero extremadamente exquisito, en medio de sus padres que parecían llevarla como el diamante más puro y exclusivo que existiera, me quedé sin aire, era realmente una princesa, un ángel, o el diamante que había pensado segundos antes, es realmente la aparición más hermosa del universo.
Parecía una princesa, con su vestido mś importante.
Era mi princesa.
Simplemente es perfecta.
Y es toda mía.
Y tiene a mi bebé dentro suyo.
Me emocioné muchísimo.
Cuando la tuve cerca, se lo dije, le dije lo que sentía.
-Soy de la...